COCO RELAX

En Coco Tears empezamos la semana con ganas de relajarnos, que mejor forma que un poco de meditación para estar preparados para la larga jornada.

Lourdes Vidal, profesora de yoga nos introduce con este post en la meditación y nos enseña como poder practicarla en un minuto.

LA MEDITACIÓN

La meditación es un estado de alerta que entrena nuestra mente para conseguir, de forma progresiva, un estado interior de calma, serenidad, paz, alegría y desapego. La meditación nos prepara para controlar los arrebatos de estrés, de enfado, de odio, de envidia, los deseos desatados, los miedos,… liberándonos de las emociones creadas y engrandecidas por nosotros mismos, que provocan nuestro sufrimiento. Unos minutos de meditación al día, dedicados a aquietar la mente, nos ayudarán a manejar estas situaciones y a reconocer las muchísimas opciones que nos ofrece cada momento, para poder elegir manteniendo un estado de calma y paz.  Meditar no es reflexionar sobre algo concreto, ni dejar la mente en blanco. Se trata de concentrar la mente en algo para disminuir la velocidad de nuestros pensamientos. Se trata de estar alerta al dialogo interno que forman nuestros pensamientos, sin cooperar con ni luchar con ninguno de ellos, simplemente dejarlos pasar, pues es la única forma de liberarnos de ellos y de no ser arrastrados por su caos.

La meditación desarrolla cualidades como la atención y la concentración. Se ha demostrado que disminuye los niveles de stress y aumenta la claridad mental, le da perspectiva sobre sus problemas,  cura la ansiedad y alarga la vida. Hay estudios que tratan la meditación como la mejor forma de eliminar el estrés.

 

Practica de la meditación

Dedicar al menos 20 o 30 minutos al día a meditar será muy beneficioso para nuestra vida.  Al levantarse por la mañana, en un descanso en el trabajo, por la tarde o antes de dormir. Sentarse en calma, concentrarse en la respiración, cerrar los ojos y descansar su mente.  Sin teléfonos, sin preocupaciones, en paz, conectando con su yo interior, con su esencia.

Siéntate con la espalda recta. En el suelo o en una silla. Si lo haces en el suelo, cruza las piernas y procura que tus caderas estén más altas que tus rodillas. Las manos colócalas en las piernas, como quieras, pero de forma simétrica. Encuentra comodidad en la postura. Cierra los ojos. Toma unas pocas inspiraciones profundas y espira lentamente. Observa tu respiración. El aire entrando y saliendo de tu cuerpo. Empieza haciendo más profundas las inspiraciones y luego espira lentamente. Toma conciencia de cómo tu cuerpo y tu mente empiezan a relajarse durante las espiraciones. Intenta distanciar suavemente la inspiración de la espiración, y concéntrate en los momentos de retención con pulmones llenos, y de retención con pulmones vacíos, donde los yogis explican que no hay pensamientos.

Poco a poco deja que su respiración vuelva al ritmo normal. Limítate entonces a observarla, sin manipularla. Simplemente obsérvala. Intenta ahora notar la diferente temperatura del aire que entra por su nariz, con el aire que sale. Concéntrate en la parte superior del labio. En las sensaciones que produce el aire en los orificios de la nariz. Siente como tu abdomen se expande con la inspiración, y como se contrae suavemente con la espiración. Recuerda no manipular la respiración sólo observarla. Si tu mente se distrae, vuelvela lentamente a la respiración. Hazlo una y otra vez, y cada vez que tu mente se distraiga, tráela de nuevo, con paciencia y compasión, a la respiración. Que la mente se distraiga es normal, no te alteres por ello. Desde ahí, conviértete en testigo de tus pensamientos. Obsérvalos y déjalos pasar, uno tras otro. No luches contra ellos, pero tampoco cooperes con ellos. Déjalos pasar como si fueran nubes empujadas por el viento. Y suelta tu mente, vaya penetrando dentro de tu propio SER, escuchando tu silencio interior, tu YO con mayúsculas. Y permanece atento y relajado. Alerta y calmado. Tomando conciencia de tu presencia aquí y ahora, de tu verdadera Realidad de tu verdadero YO. Tú no eres tu mente, es mucho más, encuentra y conecta con tu verdadero YO.

 

Meditación de un minuto:

Si consideras 20 o 30 minutos demasiado tiempo para ti, no importa. Puedes intentar meditar sólo durante un minuto varias veces al día, cada vez que quieras: cuando te sientas estresado, notes ansiedad, fatiga mental, estés enfadado, cuando no puedas dormir o cuando necesites inspiración. Permítete no estar disponible durante un minuto. Siéntate con la espalda recta, cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Si tu mente se dispersa vuélvela a traer a la respiración, sin enfadarte, con paciencia.

Cuando abras los ojos párate un momento, y toma de nuevo conciencia de tu presencia aquí y ahora, y observa la calma de tu mente. Mira a tu alrededor e intenta asimilar esa sensación de ver las cosas desde esa calma mental que ahora tienes.

Haz esta meditación cada vez que quieras. Entre clientes. Entre clases. En un taxi. En la cola del supermercado. En una conferencia aburrida. En una escapada al baño en cualquier acontecimiento público. Elije tus momentos y ve entrenando tu mente y creando un modelo de conducta mental diferente, basado en la calma y la serenidad. Además, con la práctica serás más productivo y creativo. Físicamente tus tejidos se rejuvenecerán, tu tensión arterial bajará, tu sistema inmunitario se reforzará y serás capaz de controlar el estrés.


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